El despertar del sonido – Parte II

Buenas tardes apreciados lectores, y bienvenidos a una nueva entrega de Siete por ocho : )

El otro día os adelantaba el tema New Day, del grupo que hoy nos ocupa: Karnivool, del cual hablaré con más detalle en esta primera entrada, a todos los efectos, ya oficial y puesta en materia.

Karnivool son una banda procedente de Perth con una interesante propuesta musical, acogida con gran éxito en su país natal, y cuya trascendencia internacional ya les ha hecho visitar escenarios Europeos y Americanos.

En 2003 publicaban Themata, su primer LP, que contribuiría junto con los trabajos publicados por otros bandas como COG y The Butterfly Effect, a definir el por entonces creciente movimiento de la escena musical Australiana. En Themata, Karnivool sorprendía con un sonido metalero alejado de los patrones más clásicos del género, caracterizado por riffs más cercanos a la vertiente del nu-metal, pero claramente más melódicos y elaborados que los de esta; un sonido de bajo protagonista en muchos pasajes, con reminiscencias a Tool; y una contundente sección rítmica con ciertos tintes progresivos. Todo ello combinado con partes carentes de distorsión o acústicas y la voz limpia y melódica de su cantante, que en ocasiones recuerda a Maynard Keenan, pero cuyo registro más amplio y moldeable le dotan de personalidad propia. Un buen ejemplo de su sonido lo encontramos en canciones como C.O.T.E, Roquefort o la misma Themata, que da título al álbum.

Karnivool – Themata

Tras el reconocimiento de la crítica y el público logrado con Themata, y tras haber realizado giras por su país natal, Estados Unidos y Europa; Karnivool se lanzarían a la composición de su segundo trabajo, Sound Awake, el cual vería la luz en el año 2009.

En Sound Awake nos encontramos con unos Kanivool más maduros y con más experiencia, lo que da como resultado un trabajo musicalmente más complejo que el anterior, cargado de matices y con un sonido más propio, trabajado y definido. Sound Awake resulta ser así un álbum menos agresivo y más melódico que su predecesor Themata, con muchas más partes limpias y tranquilas, interludios envolventes y un sinfín de cambios. Los Australianos sorprenden con un renovado estilo centrado en su vertiente más progresiva y creativa: canciones con estructuras atípicas y de larga duración, pero de gran fluidez y coherencia, con increíble cohesión entre cada uno de los instrumentos que las interpretan. Abunda el uso de efectos en guitarras y bajo, sin llegar a saturar, pero reforzando las atmósferas y espacios recreados en cada canción; tal es el caso de Set fire to the hive, donde el riff de guitarra que precede al estribillo emula el sonido de una abeja al volar, muy acorde con el título de la canción (Prende fuego a la colmena). El tapiz armónico creado por la interacción de estos tres instrumentos dota a cada pieza de una sútil riqueza que se aprecia cada vez más con cada nueva escucha. El bajo, en manos de John Stockman, tiene un gran protagonismo en canciones como Simple Boydonde abre con un riff pesado ultra saturado. Por su lado, el nuevo fichaje en los platos, Steve Judd, aporta una sólida base rítmica al conjunto, muy acentuada por el empleo de compases irregulares en temas como Goliath. De los de las seis cuerdas, Drew Goddard y Mark Hosking, no veremos derroches de virtuosismo ni solos ultra rápidos, pero sí alardes de genialidad en cada uno de sus originales fraseos, sutiles pero bien encajados, demostrando una gran compenetración entre ambos guitarristas. Un buen ejemplo lo tenemos en cualquiera de las dos canciones mencionadas anteriormente.

Karnivool – Sound Awake

Sound Awake posee un tono más melancólico y reflexivo que su predecesor, e invita al oyente a sumergirse en las letras de cada una de sus canciones, ejecutadas muy adecuadamente por su cantante, Ian Kenny. En el álbum también podemos encontrar claros contrastes: canciones agresivas y rápidas como Set fire to the hive, la cual recuerda al estilo de las que dan forma a Themata, canciones muy melódicas con estribillos pegadizos como All I know, o aquellas más ambiciosas en su contenido como Deadman y Change, ambas rondando los diez minutos de duración y repletas de pasajes bien diferenciados donde incluso podemos escuchar un didgeridoo, instrumento típico de su tierra.

En resumen, Sound Awake es un disco totalmente recomendable que da para muchas horas de disfrute, ya que con cada escucha nos sumergiremos más y más en su atmósfera, apreciando cada detalle y descubriendo nuevos matices.

Haciendo click en el nombre del disco, debajo de la portada, accederéis a un link para su descarga.

Encontraréis en el canal Siete por ocho de youtube las canciones comentadas hoy, así como algún tema de COG , The Butterfly Effect y Tool. También han sido añadidas a la lista de grooveshark y al reproductor del blog : )

Y como despedida una pequeña selección de sus video clips:

Espero sinceramente que lo disfrutéis!

Saludos!

Gab

6 Respuestas a “El despertar del sonido – Parte II

  1. Está muy bien, me gusta el grupo y suena verdaderamente alternativos. Sin embargo, hay un problema: el enlace lleva a un archivo con clave :S

    Sigue así, buen trabajo 😉

  2. no me va la musikilla esta gabrielle, puede que sean buenos haciendo música, pero esta no va conmigo.

    PD:al cantante no le dará verguenza ir con el pelo así?

  3. Buenísima entrada: deliciosamente descriptiva y didáctica. Sigo hablando como si fuese a comer :D. Me gusta Karnivool, sí. Lo añado a mi lista de recién llegados.

    (sigue así)

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