Creaciones al son de la música: Fabriquemos una habitación para la huída

Para esta entrada contamos con la inestimable aportación de la Dra.R. Ford, seguidora habitual de Siete por Ocho; una reflexión visual orquestada al son de MØ. Disfrutadla 😉

Formas. El detalle de lo cotidiano, la inmundicia del ser humano.

Siempre he querido plegarme, ser capaz de doblarme como un mueble multipiezas. Como esas mesas en las que las patas se encogen y la tabla principal se convierte en un cuadradito. Convirtiéndose todo en una perfecta armonía, melodía sencilla, útil composición. Lista para ser guardada sin que envejezca a la intemperie de todo el polvo, termitas, carcoma, deslices cariñosos de una mano que extraña, el paño descuidado de quien añora estar en un avión, miradas fijas y vacías llenas de lágrimas contenidas por la fortaleza de un día duro…

La gente no para de inventar cosas pequeñas, cosas para que la vida sea más rápida y fácil para dedicarnos a lo importante, a lo esencial. Sin embargo nos hemos olvidado de la finalidad última de aquello por lo que construimos y nos volvemos prácticos. La disminución se instaura en nuestro ser, haciéndonos comer esa galleta que pone “PEQUEÑO” (fijémonos en la paradoja de las letras mayúsculas) del paradisíaco y salvaje país de Alicia y sus maravillas; y así… vamos al universo de las cosas minúsculas.

Yo querría plegarme, meterme en una caja, tan mediocre, tan normalmente marrón. De ese cartón del que están hechas todas las cajas, que pase desapercibida para la inquisitiva mirada de Cronos: y allí quedarme. Recurrir a esa caja cada determinados periodos de tiempo, esa caja inanimada para contener la presión opresiva de la animación ausente. En momentos en que la oscuridad del sol sea demasiada, introducirme en la negrura iluminada de mi propia esencia, respirando las partículas de carbono que se entrecuelan entre el nitrógeno neutralizado. Deprivación sensorial para un momento en que el mundo ha instaurado insensibilidad de mis receptores, pues ahí, aquí fuera ya no soy capaz de ver los verdaderos estímulos, la falsa causalidad me confunde, se desliza por mi piel y me ahoga.

Deseo plegarme, meterme en esa ansiada caja, y descansar en el rincón más oscuro de esta redonda tierra, poliedro caótico con millones y millones de esquinas. Convertir ese pequeño cubo en la esfera que debería de ser el aire libre.

Si me pliego… como volveré a salir? Quién reconstruirá las piezas ya desmontadas y cómo? Sólo me quedan estos apéndices para escribir una bonita y descriptiva tabla de instrucciones, el resto de partes ya están metidas en la caja. El exterior ha ido despedazando el resto de partes. Queda la bomba, que intentaré empaquetar con el mayor mimo mientras las extensiones de mis brazos puedan, espero que me quede tiempo (los segundos son pequeñas agujas que se cuelan entre los minutos para partirlos, herirlos, y al mismo tiempo ser su terapia alternativa: asiáticas cuencas entrecerradas acertando en los puntos de energía). Papel de burbujas estará bien. Si por algún desconocido motivo esa caja se desplazara, alguien encontrara ese rincón desapercibido para quien tiene un Smartphone en vez de ojos; si esa caja, mi habitáculo, chocara por una colisión de habitaciones contiguas (entrechocar cubículos, entrelazar hermanas); si un temblor hiciera estremecer los sensibles cimientos de un tímido edificio que sufre de vergüenza crónica (el psicólogo le había diagnosticado de crisis de ansiedad); si esa caja se aplastara porque un cuerpo no plegado se le cayera encima, quedando, sin darse cuenta, vida con vida superpuesta… al menos, mis oídos percibirían en la lejanía un último estallido de pompas de jabón, y mi hipocampo se trasladaría a una exhalación de una niña en el parque, cuando lo esférico era convenientemente chato por los polos, y la circunferencia no formaba un ocho muerto por un disparo en uno de sus huecos, tumbado hacia el infinito, chorreando aire por el suelo.

Ay! Estaba con las instrucciones de montaje. Una vez que alguien pueda fijarse en que Disney no fue congelado, si no que desde el inicio fue de “lego”… una vez que todas mis piezas estén perfectamente sincronizadas de nuevo y los enlaces creen tejidos… seré la misma? Nunca lo he probado y no lo había hecho por miedo a perder uno de esos tornillos que siempre sobran, pero ya es inevitable. Dios creó al hombre y fue defectuoso, un reensamblaje no será peor? Y si depende de las manos que lo hagan? Una escultura de Rodin, las manos de Miguel Ángel, o un personaje salido de un cuadro de El Greco (Klee riéndose a carcajadas)? Y si la energía con la que uniera las piezas se transmitiera a mi propia voluntad y quedara una persona lisiada, dependiente de ese individuo al que creería que debo mi vida? Cómo definir la forma exacta de un carácter para que no se equivoquen. Tú.

Bueno, sea como sea, me rompo ordenadamente. Me desmonto poco a poco por la inercia de este mundo antihorario. Esta espiral girando y girando hipnóticamente dentro de un reloj despedazado y metido en una caja. Una caja polvorienta y normalmente marrón, en un rincón oscuro, metido en una caja tan mediocre y mugrienta, quizás, esta vez, plegada.

Waste of time, Pilgrim y Maiden pertenecen al álbum debut de la cantante , “No Mythologies to Follow”, que saldrá el próximo 10 de marzo de 2014. Su propuesta nada entre las aguas del electro/synth pop, estilo legado de la década de los 80 caracterizado por una gran presencia de sonidos electrónicos, sobre todo sintetizadores. Las composiciones de MØ son directas y melódicas, dotadas de una producción rica en arreglos vocalese instrumentalespero que difieren de las propias del pop más mainstream. MØ logra de este modo un sonido personal, poco convencional aunque accesible, que la sitúan como una de las potenciales revelaciones del 2014.

Que lo disfrutéis 😉

De Orquestas Cinemáticas y Entierros electrónicos

¿Puede el sueño de toda una vida desvancerse en un momento? ¿Puede un error pasajero llegar a ser tan poderoso como para dar muerte a años de trabajo y felicidad? Un instante de desesperación, un segundo fuera de las barreras de tu propio autocontrol, y todo se empieza a escapar, tan lenta e inexorablemente como si alguien hubiese quitado el tapón de la bañera. Al principio es sutil, como apenas unas gotas de negro veneno vertidas en un río, tan inmenso que no parece posible que nada le haga daño. Después, esas gotas empiezan a extenderse, cada vez menos visibles, pero van alcanzando todo lo que antes nadaba inocentemente en el agua. La ingenua felicidad de los peces, que se saben seguros, da paso a una muerte lenta y dolorosa, tan trágica como incomprensible. Y yo, con lágrimas resbalando por mi cara hacia el vacío que me rodeaba, anulado bajo el peso de ese error tan corto como irreparable, sentí como todo mi ser se disolvía hacia la nada, como el vacío lleno de puro caos se metía dentro de mí por la fuerza y agarraba mi corazón y lo aplastaba y lo pulverizaba en su puño implacable, provocándome un dolor sobrecogedor y desesperante. Yo abría la boca en busca de un aire que no llegaba, mientras todos mis recuerdos parecían boquear en busca de una razón para seguir viviendo. Se apagaron, consumida la mecha que les diera vida, y su muerte inició inevitablemente la mía. Pero no una muerte que me llevó de este lugar, al descanso eterno del infinito no-ser, una muerte que me acariciase y me liberase en el trágico, inexorable, insoportablemente doloroso momento final de mi existencia. No, la mía fue una muerte peor. Una muerte que me obligó a quedarme para vivir lo que pasó después.

Volvemos a casa, puestos de ácido. Ha sido una noche de leyenda y de camino decidimos perdernos. Te hablo de la chica que conocí en la terraza del apartamento de Jonah, un exmarine cabreado con todo lo que representa américa, y sobre todo, sus estúpidas guerras. Ella fue quien nos pasó la sustancia, y en este momento solo puedo evocarla como un ángel. Un ángel de perdición, un ángel urbano; un ángel que tiene las llaves de los secretos de la ciudad y un mapa sobre el que dibujarlos. – Sigue la 42 y llega hasta el cruce con la 113- eso fue lo que me dijo. Me pregunto que habrá allí, pero creo que en realidad no habrá nada; en este momento ya lo hay todo: el humo que sube denso y pesado de las alcantarillas, los bidones ardiendo en los callejones, las pintadas, los puestos de perritos calientes abriendo con el primer rayo de sol; los rascacielos que comienzan a proyectar sombras – casi veo los aviones, como amenazas, cerniéndose sobre el cielo, a punto de derribarlos – esamelodía de saxo que sube y baja, desgarradora, ahogada de repente por el ruido del metro. Es la jungla, oscura, viva; el nido de las víboras del mundo. ¿Y que hay de nosotros? Viajeros, cazadores, adentrándonos en la boca del lobo buscando destripar sus secretos, transeúntes sin rostros recorriendo las aceras de las esfinges. La vida pasa en las calles; todo el mundo debería estar en las calles, ¿no crees? Basta de secretos, se acabaron las farsas, la fórmula está en nuestras manos. Quema el nido, arde el Delta; New York burns, que el fuego nos consuma.

Siguiendo la dinámica de la entrada anterior (me sigue faltando arena en el reloj), os traigo dos pequeños textos inspirados respectivamente en Breathe, canción del grupo británico de nu jazz The Cinematic Orchestra; y NYC, de Burial, músico del género electrónico también procedente de las islas inglesas. La primera es una recomendación de un habitual de esta página, Lord Galleta, quien además es el autor del magnífico texto que la acompaña.

En cuanto a los grupos, The Cinematic Orchestra vienen sonando desde finales de los 90, ejecutando desde entonces su particular estilo de jazz aderezado con electrónica que ha quedado plasmado en cuatro álbumes de estudio. Breathe pertenece a su tercer larga duración, Ma Fleur, publicado hace seis años. En este tema cuentan con la colaboración de la mítica cantante de soul y R&B Fontella Bass, que ya había trabajado con ellos en su anterior trabajo, Every Day, del que merece la pena destacar el tema Evolution, uno de los que cuenta con la presencia de Fontella.

Burial es el nombre artístico de William Bevan, músico londinense que combina un amplio espectro de géneros electrónicos en su estilo, que algunos consideran parte del llamado future garage. Bevan lleva en activo desde el año 2004, pero no revelaría su identidad hasta el año 2008. Sus trabajos han sido muy aclamados por la crítica; entre ellos se encuentra dos álbumes de estudio, Burial y Untrue además de 9 EPs. A partir de Untrue, Bevan comenzaría a desarrollar un estilo algo más experimental en forma en canciones de larga duración con partes más diferenciadas. NYC pertene al trabajo de esta segunda etapa, Street Halo, mientras que Distant Lights es una buena muestra de Burial.

Como siempre, espero que disfrutéis la entrada y no olvidéis darle al botón de “Me gusta” de Facebook en el cajón de la columna derecha o al final de la entrada, ayudaréis a divulgar la página 😉 Y de paso, aprovecho para invitaros a que, igual que hizo Lord Galleta, mandéis vuestras sugerencias y/o creaciones, serán bien recibidas 😀 Podéis hacerlo a través de la dirección de correo electrónico de la página: sietepor8@gmail.com. Animáos!

Un saludo!

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