El sonido de una paradoja: Meshuggah – Catch Thirtythree

La imposibilidad de comprender la nada es un intento de razonamiento al que las palabras no llegan; se escapan precisamente hacia esa nada, se convierten en el vacío del espacio, el gran hueco que separa las lejanas estrellas. La imposibilidad de comprender la nada es sin embargo algo concreto; una imposibilidad perfectamente lógica y matemáticamente estructurada en impulsos eléctricos: oleadas de angustia. La nada es una paradoja; el fracaso en la resolución de una paradoja la más pesada de las cadenas; un laberinto sin salida. Catch 33 desengrana este constructo, el laberinto de la paradoja, la tirante angustia del sin sentido; forja lentamente el eslabón de la cadena con el tirón gravitatorio de un agujero negro. Sensación no agradable, la de percibir el límite de las percepciones; que una esquina en un prisma es solo eso, una esquina, ciega. Terror cósmico. Pero el terror, ¡ah!, el terror: ¿no hay quien no puede apartar la vista de él, se deja fascinar por su terrible atracción? El tirón gravitatorio de un agujero negro; no puedes dejar de mirar a su interior. Catch 33 te lleva a los confines del espacio, a la imposibilidad del vacío; de forma lógica, ordenada, desintegra progresivamente la idea de la nada; te libera de la angustia negándote el placer del sentido. Habrás llegado entonces a la absoluta nada, al vacío infinito: Catch 33.

El séptimo disco de Meshuggah experimenta con las iteraciones consecutivas de un riff en torno a 13 planteamientos matemáticos conceptualmente idénticos pero con distintas variables. El desarrollo recae en el dúo Fredrik Thordendal y Mårten Hagström; manos que introducen con exactitud las ecuaciones a lo largo de las 8 y 5 cuerdas; y el desconcertante – pero calculado – planteamiento rítmico de Tomas Haake. Jens Kidman completa la ruptura del pensamiento clásico, la desintegración – calculada – de la armonía; la destrucción – entrópica – de la melodía. El resultado es la ausencia de resultado; el tirón gravitatorio, la tensión constante de la paradoja: Catch 33.

Siete por Ocho regresa una vez más desde el silencio del vacío.

Dedicada a Rafa, verdadero devoto de Meshuggah.

G

En mi reproductor: Actualización (III)

Anteriormente:

Time Dissolves – Nero Di Marte del álbum homónimo: Abrasivo, enrevesádamente complejo. Nero Di Marte se desenvuelve entre un maraña diabólica de ritmos, disonancias y riffs mastodónticos. Excelente debut.

Boogeyman – Black Casino and The Ghost, del álbum Some dogs think their name is no: Rock callejero, Chigaco o Los Angeles; dosis fuertes de flow con toques buzz, grandes estribillos. Melodías de gangster, o ángel urbano, blues en cápsulas. Sensacional. 

Taksówkarz – Niechęć, de Śmierć w miękkim futerkues: LLuvia  en las calles de Varsovia, el sonido del saxo en los clubs nocturnos, escapando frenético, desquiciado. Herencia tradicional en formato contemporáneo, eastern jazz de tendencias psicodélicas; Śmierć w miękkim futerkues un trabajo visionario, puro jazz de vanguardia.

Sleeve – Thumpermonkey, del álbum Sleep Furiosly: Sleep Furiosly es una rareza musical, rebosante de armonías de otro mundo y melodías esquizofrénicas; innovador, desconcertante y muy extraño, pero no podrás parar de escucharlo.

Un saludo!

G