Historias de fantasmas: Opeth – Ghost Reveries

Las velas arden, el espejo refleja solo carne. Hay poca luz, huele a cera quemada y azufre. Es la hora del gran ritual, la conjuración primitiva; fantasmas se reverencian ante mí buscando consuelo, atrapados entre uno y otro mundo. Tienen historias que contar, cadenas de las que librarse; son oscuras y pesadas, pero ellos creen que cuando se desprendan de ellas podrán marcharse. Escuchémoslas.

Ghost Reveries, octava observación de la banda sueca Opeth es, como la mayor parte de su música, un portal a través del que sumergirse en otra realidad. Pasajes brutales y oscuros se entremezclan con otros de calma y belleza; todo en medio de un caos armónico y melódico, indiscernible, donde únicamente gobiernan la entropía y el sentimiento. Historias se van desengranando, igual que una serpiente venenosa mudando su piel, narradas por retorcidos riffs. A veces la ponzoña se desprende, quedan el arrepentimiento o la redención; la paz simplemente, cristalizada por las notas de una guitarra acústica.

Ghost of Perdition, la primera de las historias que componen Ghost Reveries, destripa la aflicción de una mujer; su hombre a muerto, su hijo vivo la culpa de ello; ella es un fantasma, vacía por dentro, sumida en la rutina sin sentido, viendo los años pasar, Why would we really need to live?. La voz gutural de Akerfeldt narra su miseria, pero entonces se vuelve dulce aunque engañosa: un extraño aparece, con promesas de juventud.

Devil cracked the earthly shell

Foretold she was the one

Blew hope into the room and said:

You have to live before you die young”

El hombre ve su miedo y dolor, su lenta decandencia; la reclama para sí, engatusándola. Los actos se suceden una tras otro, sin tregua, es una espiral de locura; los compases varían, los ritmos se entremezclan, desaparece el sonido pero cobra forma un lógica infernal.

Mother light received

And a faithful servant’s free

El pacto está hecho. Pero su hijo ve el alcance de todo ello, el mal subyacente; todo estaba planeado, la muerte de su padre, la huída de su madre, la aceptación del extraño, la traición escondida en la pasión. Trágica amistad tras la que solo puede ocultarse el diablo.

To see a beloved’s son

In despair of what’s to come

No lo consentirá. Enrolla una soga alrededor del cuello de su madre, convencido de su maldad. Pero ya es demasiado tarde cuando se da cuenta de quién se ensalza como único vencedor. El fantasma de la perdición; el fantasma de la perdición.

Los mastines rugen atronadores en The Baying Of the Hounds. Taladran con sus ladridos la mente del hijo; his words are flies, his mouth is a vortex. El gran plan se revela, la estructura maquiavélica que su madre y el extraño tejieron; en su mente de lodo, solo florece una única verdad. Y los mastines vienen chapoteando, salpicando su ira. Cuando cierran sus fauces sobre él la rabia explota en un culmen sonoro: la batería muerde, las guitarras arañan y una voz surge del inframundo, tapiando la de una mujer, que se ahoga en la profundidad del cenagal.

Drown in the deep mire

With past desires

Beneath the mire

Drown desire with you now

Por un momento el hijo encuentra la paz, y al creerse libre de su ira, acepta al propio extraño. Se desata un averno disonante, el diablo hecho música; los mastines aullan, triunfantes.

 

Pero, ¿que hay más allá de las profundidades? Ciertamente algo más que hechizos, peor que la magia más negra. Una muerte nunca superada; la enfermedad de la pérdida. Una vida etérea, la de un fantasma. La madre nunca encontró consuelo, solo la culpa de su hijo, lo que se convirtió en responsabilidad y después en el fracaso de una familia abortada.

Haunted nights for haleyon days

Can’t sleep to the scraping of his voice

Nature’s way struck grief in me

And I become a ghost in sickness

Beneath the mire se remueve turbia, desquiciada, formando grumos que explotan en melodías deformadas. La carga de la madre es demasiado pesada, trágica; pero el cenagal lo absorbe todo; nostagia que aflora en locura, desenfreno a contratiempo. Él, tiene la llave al fin del sufrimiento, el castigo que se merece; la muerte a manos de su hijo; lo que sea para lavar su dolor. Más allá de la ciénaga quedan la locura, y también sus heridas.

Master

A delusion made me stronger

Yet I’m draped in pale withering flesh

I sacrificed more than I have

And left my woes beneath the mire

Atonement anuncia la paz efímera del hijo. Como una tranquilidad primigenea, lo envuelve. La música suena mística, misteriosa; no hay gritos, tan solo claridad, la lluvia golpeando las palabras entre ritmos tribales. El hijo ya no sufre, ¿pero cuál ha sido el precio?

Rising moon and my skin is peeling

Past undone

Suddenly, I can’t justify

What I had become

 

Isolation Years, que pone cierre al disco, es a la trágica historia el epílogo. Una persona, tú o yo, cualquiera, encuentra el diario de Rosemary, la madre. La melancolía se escapa de las páginas, cortada por los compases, es difícil retenerla, pero lo inunda todo con su paradójica belleza. Dos frágiles guitarras la escoltan, mientras la voz de Akerfeldt lee lo que pone. Una vida de dolor que se ha ido; ella sabía que moriría sola.

Ghost reveries vio la luz inicialmente como un disco conceptual, pero a medida que nuevas composiciones surgían en la mente de Akerfeldt, alma máter de Opeth el arco argumental se redujo a los cuatro temas anteriores. Con todo, la interpretación de las letras es bastante subjetiva;  el estilo de escritura del sueco, si bien rico y muy visual, es en ocasiones muy ambiguo, dejando al oyente total libertad para encontrar el significado que más le plazca. Así es que también The Grand Conjuration podría formar parte de la temática del álbum.

Se trata de un tema directo y loablemente estructurado, que no es más que una invocación del diablo. El motivo resuena grandiosamente oscuro, apabullante; el conjuro susurrado, magnifíco; y la atmósfera, tenebrosa: un discordante arpegio le da forma en el estribillo, acompañado de una tétrica línea de bajo y de una sección de percusión que suena antigua, ancestral. Las guitarras a contratempo ensalzan el hechizo, que brota desde el mismo infierno escupiendo lo único que puede salir; una armonía compuesta por el mismo diablo, desenfrenada, demencial.

En este trabajo, para un seguidor de la banda el más brillante de su carrera, Opeth nos ofrecen una propuesta que vería sus primeras luces con Still Life, pero más madura y definida. Los suecos despuntan en Ghost Reveries con una personalidad muy marcada, alejada en de la vertiente más death-metalera patente en sus tres primeros trabajos, que cede su anterior protagonismo en pos de un sonido más atmosférico y dinámico. Las composiciones son más complejas que nunca, con estructuras impredecibles y algún que otro deje experimental, alejadas completamente de cualquier convencionalismo, acentuadas por cambios de ritmo y compás sorprendentes y encajados con maestría. Cada una es una historia, un viaje en si misma. En este aspecto destacan los teclados, pianos y Mellotron de Per Wiberg, que ya habría empezado a trabajar con la banda en Damnation, el álbum más atípico de su carrera, pero que ciertamente establecería una pauta a seguir a nivel compositivo. La mano de Wiberg aporta muchísima riqueza a las composiciones, sobresaliendo en muchas ocasiones por encima de las guitarras, hasta entonces principales protagonistas, junto con la voz de Akerfeldt, de los temas de la banda. Respecto a los otros músicos, su aportación es encomiable: Martín López despliega con elegancia toda su técnica en la batería/percusión, en el que sería el último disco que grabaría con la banda mientras que Martín Méndez golpea su bajo con pesadez pero melódicamente. Por su parte, Mikael Akerfeldt brilla con un aura propia: su papel como guitarrista rítmico es sobresaliente, pero lo mismo sucede con su figura solista: cálido, de un gusto exquisito, aunque en este aspecto sería injusto no destacar a Peter Lingdren, cuyo trabajo en las seis cuerdas está también a un altísimo nivel y se complementa a la perfección con el de Akerfeldt.

La tónica de Ghost Reveries es en general oscura y esotérica, pero los pasajes más limpios ocupan un destacadísimo lugar, brillando con su propia pureza. No hay ni un solo tema desechable en el compacto, ni que parezca metido con calzador; es más, el sentido conceptual es magnífico, al igual que el musical; todo recurso persigue un propósito, una lógica herética pero cuerda, algo que convierte a Ghost Reveries en un trabajo redondo, homogéneo y completamente absorbente. Como último, y sin prejuicio de los otros temas, no puedo cerrar esta reseña sin destacar Hours of Wealth, sorprendente y original, sobre todo por ese parte de reminiscencias tan bluseras que Akerfeldt ejecuta mostrando una excelente forma vocal, aspecto muy trabajado en este álbum.

No las he tenido todas conmigo este último mes…pero bueno, no hay problema sin solución 🙂 Dad consuelo a los fantasmas y disfrutad de la majestuosa oscuridad de Opeth 😉

Nos vemos pronto,

G

Steven Wilson

A estas alturas, negar mi predilección por Steven Wilson sería negar una de las principales fuentes de esta página, no solo por sus proyectos, referidos ya en varias ocasiones, si no por sus recomendaciones personales, que podemos encontrar actualizadas mensualmente en su página web, y a raíz de las cuales he descubierto grupos increíbles como Necro Deathmort o Nik Bärcht’s Ronin, que ya han sido protagonistas en Siete por Ocho. Por todo esto, ya va siendo hora de dedicar una entrada a este prolífico músico británico. En esta primera entrega daremos un repaso a sus múltiples trabajos antes de que emprendiese su último y más ambicioso proyecto, que por nombre no lleva otro más que el suyo propio, y el cual analizaremos en profundidad en la siguiente entrada.

Steven Wilson

El nombre de Steven Wilson empezaría a sonar en el mundo de la música a raíz de su asociación con el vocalista Tim Bowness en el que sería su proyecto génesis, No-Man. Fundado por Wilson en 1986 como proyecto en solitario, No-Man empezarían sus andanzas dando forma a un estilo propio donde el synthpop estaba muy presente, pero que poco a poco comenzaría a incluir en su propuesta géneros como el rock, el jazz y el ambient, especialmente palpable en sus últimos trabajos. Wilson y Bowness crearon así un estilo propio difícil de encajar en descripción alguna, salvo en el art-rock, donde la crítica suele situarlos. Una buena muestra es este Only Rain.

Poco tiempo después, Steven compilaría una serie de grabaciones que había producido tanto en solitario como con algunos de sus amigos desde que empezara su afición a la música, y añadiendo sus más recientes composiciones hasta entonces publicaría en cassette los que serían sus dos primeros trabajos bajo el nombre de Porcupine Tree, Tarquin’s Seaweed Farm y The Nostalgia Factory, que posteriormente serían agrupados y publicados en …On the sunday of life, el primer disco del proyecto, interpretado en su totalidad por él mismo, salvo las baterías, que serían samplers programados.

Radioactive toy, uno de los temas más reconocidos de la banda, aparecería por primera vez en Tarquin’s Seaweed Farm

En sus orígenes, Porcupine Tree nacería como una broma de la mano de Steven Wilson y su compañero Malcolm Stocks, quienes desarrollarían toda una historia ficticia alrededor de la banda, haciéndola pasar por un mega grupo de rock progresivo de los 70. El propio Wilson reforzaría la historia acompañando su primer cassette, Tarquin’s Seaweed Farm, con un libreto donde relataba la biografía de alguno de sus supuestos miembros como Sir Tarquin Underspoon y Timothy Tadpole-Jone, pero abandonaría la broma a medida que su involucración en el proyecto aumentaba. Sin embargo, la banda no alcanzaría una formación estable hasta The Sky Moves Sideways, su tercer disco, en el que Richard Barbieri, teclista; Colin Edwin, bajista; Chris Maitland, batería; y Wilson, en la voz y las guitarras, trabajarían juntos por primera vez. Desde entonces la formación ha permanecido casi inmutable, salvo por el cambio de Chris Maitland por Gavin Harrison, reputadísimo músico, en el séptimo trabajo de la banda, In Absentia.

Con Lightbulb Sun, sexto trabajo de la banda, todavía con Chris Maitland a las baterías, Porcupine Tree dejarían definitivamente de lado su primera época, donde el rock psicodélico era su principal identidad, tendencia que ya se notaría en sus dos anteriores trabajos (podéis encontrar una reseña de Stupid Dream, el anterior larga duración de PT, en esta misma página)

A pesar de su cómico inicio, Porcupine Tree se convertiría, no sin poca ironía, en el principal y más conocido proyecto del británico, y crecería hasta ser una de las bandas más respetadas y admiradas dentro del rock progresivo y alternativo actual, cuya vigente carrera ha dejado tras de sí 10 discos de estudio, así como numerosos EPs, conciertos y grabaciones.

Time Flies es uno de los temas más emblemáticos del último trabajo de la banda, The Incident. El vídeo es una versión recortada de la que aparece en el disco, que la podéis escuchar aquí. Está dirigido por Lasse Hoile, reconocido fotógrafo y diseñador gráfico, colaborador habitual de Steven Wilson.

En sus últimos trabajos, Porcupine Tree darían un giro hacia un estilo más agresivo, donde el metal empezaría a cobrar una mayor presencia. Al parecer, Wilson se vería muy influenciado por algunos de los grupos más extremos pero a la vez más innovadores que la escena del metal vería aparecer, como Messhugah, Opeth y Gojira.

Sin embargo, el éxito cosechado con PT no supondría el fin de las inquietudes musicales de Steven Wilson, ni de sus otros proyectos. En realidad, su actividad como músico no haría más que aumentar con el paso de los años. Con No-Man publicaría hasta 6 álbumes de estudio y dos en directo, el más reciente, Love and Endings, hace tan solo 2 años. Con Blackfield, proyecto común con el cantante israelí Aviv Geffen, Wilson daría salida a su vertiente más melódica en forma de tres trabajos donde la accesibilidad y sentimentalidad de las canciones son su principal característica, tal y como nos deja entrever el tema Blackfield.

Además de estos proyectos Wilson emprendería otros dos más en solitario; Incredible Expanding Mindfuck (IEM) y Bass Communion. El primero se trata posiblemente del proyecto más experimental del músico, en el que la psicodelia se combina con la improvisación en una mayoría de estructuras caóticas, largas y cambiantes, donde los únicos protagonistas son los instrumentos. Con todo, también hay cabida para temas más directos como Headphone Dust, que sin perder la esencia del proyecto, destaca como una propuesta mas concreta y definida.

Bass Communion también comparte esos tintes de experimentación, aunque el proyecto se desarrolla entre sonoridades más concretas; las de la música ambient y drone. Como Bass Communion, Steven ha publicado 11 discos de estudio y varios EPs.

Su proyecto más reciente, Storm Corrossion, vería la luz el año pasado con la publicación de su primer disco, de título homónimo. El protagonista esta vez sería, a parte del propio Wilson, Mikael Akerfeldt, líder de la reputada banda sueca Opeth. La amistad entre estos dos músicos se remonta a la época de Blackwater Park, sexto trabajo de los suecos, que sería producido y mezclado por Wilson, quien además colaboraría tocando el piano o cantando en algunas de las canciones del disco, como Bleak. Los dos siguientes discos de Opeth, Damnation y Deliverance, serían de nuevo mezclado y producidos por Wilson. Respecto a Storm Corrosion, la propuesta destaca por su personalidad y la experimentación, sobre todo conceptual. El disco es un retrato de paisajes cambiantes, sensaciones opuestas encontradas en una misma canción, donde a veces se hace difícil discernir los elementos de unión. Es un reino de incoherencia musical pero de gran homogeneidad conceptual. Sobresalen los cambios bruscos y los pasajes oscuros. La atmósfera reinante es densa, a veces opresiva, pero tiene momentos como la increíble Ljudet Innan, brillando como un faro entre la niebla.

Y con este último tema despido este pequeño espacio dedicado al increíble Steven Wilson. No olvidéis darle al botón de “Me gusta” de Facebook en el cajón de la columna derecha o al final de la entrada, ayudaréis a divulgar la página 😉 Gracias!

Nos vemos en la próxima entrega 🙂

G