En mi reproductor: Actualización (IV)

Motorpsycho – The death defying unicorn: Jazz y psicodelia se fusionan en un encuentro auspiciado por el rock & roll. The Death Defying Unicorn es una aventura épica con regusto setentero, una historia instrumentalmente apabullante. Exquisito. Una canción: Into the Mystic.

Colin Edwin & Lorenzo Feliciatti – Twinscapes: Nostalgia y contemplación ascienden como humo, ocre y jade, en paisajes post-industriales. Edwin y Feliciati combinan en Twinscapes  jazz y electrónica a través de múltiples texturas de corte experimental.  Sorprendente y muy refrescante. Una canción: Transparent.

Matt Elliot – The broken man: Acordes pesimistas, melodías de ceniza entonadas al amanecer con la poca voz del que se sabe abandonado. Absenta, amarga; la llama que la quema, redentora. Matt Elliot se sincera en un disco emocionalmente demoledor. Dolorósamente bello. Una canción: The pain that’s yet to come.

Berserk! – Berserk!: Jazz supernatural, oleoso, creado en cuatro dimensiones. Berserk! Innovan con una propuesta trabajada y vanguardista, experimental pero concisa. Único y original. Una canción: Macabre Dance.

Un saludo!

G

Instrumentos de otra dimensión: Mellotron (I)

Muchos de vosotros habréis oído alguna vez hablar de este instrumento de nombre tan retro y futurista a la vez. Pero aún más probable es que hayáis escuchado su particular sonido:

¿Reconocéis la canción? Se trata de Strawberry Fields Forever, uno de las creaciones más populares de The Beatles. Y sí, efectivamente, el instrumento que reproduce el motivo del principio, que pretende emular el de varias flautas, es un Mellotron, en concreto un modelo de la serie MK II de 1964. Su predecesor, el MKI, sería el primer prototipo producido comercialmente tan solo un año antes. Pero en realidad, la idea detrás del Mellotron se remonta a mediados de siglo XX.

Mellotron modelo MKII que en su momento perteneció a King Crimson. En la actualidad se encuentra en el Moogseum de Ashville, en los Estados Unidos. (Fuente: Jarrelook)

SU HISTORIA

A finales de la década de los 40 Harry Chamberlin inventaría el Chamberlin, un instrumento cuyo propósito era el de reproducir los distintos sonidos de las Big Band de la época, de tal modo que él y su familia pudiesen entretenerse cantando en el salón de su casa como si tuvieran una orquesta allí mismo. Se trataba de un teclado electro-mecánico (es decir, un teclado que combina elementos mecánicos y eléctricos para producir sonido manteniendo la forma del instrumento acústico) que mediante el accionamiento de sus teclas reproducía sonidos grabados en una cinta magnética, emulando así a los instrumentos propios de las orquestas de la época.

Chamberlin Modelo 200 (Fuente: DJProaudioinc)

En esencia nos encontramos antes uno de los primeros samplers de la historia de la música. Sin embargo, el diseño de Chamberlin sería bastante exitoso, pero también controvertido; la propia Federación Americana de Músicos trataría de limitar las demostraciones en directo del invento, temiendo que sus miembros perdiesen su trabajo. Pero esto no amedrentaría al artífice de Wisconsin, que decidiría comercializar a través de su propia empresa Chamberlin Instrument Company Inc., el peculiar instrumento. Para ello contaría con la ayuda de Bill Franson, responsable de promocionar y ofrecer a las tiendas el Chamberlin. Franson, que al principio trabajaba limpiando ventanas en la oficina de la empresa, se convertiría pronto en todo un hombre de negocios, siempre viajando a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Pero su ambición no se detendría ahí: en 1962 se marcharía a Inglaterra llevándose con él dos modelos Chamberlin Musicmaster 600, con la intención de fabricar más unidades de forma profesional. Así fue como entraría en contacto con Bradmatic Ltd., compañía que se habría ofrecido a fabricar 70 cabezales de reproducción para los futuros “Franson”, nombre con el que el americano presentaría el instrumento a los ingenieros ingleses. Éstos, al ver el potencial del artefacto, comprarían la idea a Franson y con la colaboración de Eric Bronson mejorarían el diseño. Así nacería el Mellotron.

EL SONIDO

El particular sonido low-fi del Mellotron, de un gran lirismo para algunos, sacado de una película de los años 50 para otros, es su factor más característico. De hecho, debido a su complejidad y alto coste, el invento no cosecharía éxito logrando lo que pretendía, reemplazar en directo a orquestas, deficiencia que la aparición de los samplers digitales no haría más que agravar, condenándolo de esta forma a desaparecer del campo de los emuladores portátiles. Lo paradójico del asunto es que tampoco sería la fidelidad del sonido lo que lo que le diese su estátus de culto, sino todo lo contrario; la baja calidad de las grabaciones son precisamente el origen de su personalidad. Éstas, -con la excepción de los tres violines (los famosos strings del MKII), que pertenecían a la grabaciones originalmenete empleadas en el Chamberlin- serían realizadas por Glynn Johns en los estudios IBC, contando para ello con la participación de músicos profesionales, pero cuya interpretación de los sonidos registrados distaba de la perfección. Todo ello dio como resultado una reproducción acusada por la ausencia de frecuencias medias y superiores y una pobre relación de señal/ruído. Tampoco ayudaba el mejorable -incluso para la época- diseño de las cabezas lectoras, cuya tendencia a desajustarse hacía que algunos grupos llevasen un Mellotron de respeto cuando salían de gira; ni el conjunto del mecanismo de reproducción, sensible a cambios de humedad y temperatura. En cualquier caso, todas estas imperfecciones se alinearon para conjugar un sonido único y sobre todo, auténtico, que llegaría a representar parte de la escena musical de finales de los 60 y los años 70.

Pero, ¿qué sonidos era capaz de ofrecer el Mellotron? En realidad y pese a las limitaciones de tamaño y portabilidad, unos cuantos: el MKII poseía dos bancos distribuidos en torno a un par de teclados de 35 teclas cada uno; el primero de ellos disparaba hasta 18 patrones rítmicos (bossa nova, rumba, foxtrot, tango, samba, boleros) y 17 secuencias de relleno, mientras que el segundo incluía 6 grupos de 3 sonidos cada uno, entre los que figuraban, entre otros, cellos, strings, flautas y coros. Haciendo click en este enlace podéis descubrir la distribución completa de los sonidos. El MKII además contenía una unidad de reverb, amplificador y altavoces de doble vía. El Mellotron M4000, el modelo más moderno basado en el MKII, de diseño y producción contemporánea, ya no cuenta con la sección rítmica del modelo original, pero en su lugar dispone de 8 grupos de 3 sonidos cada unos, es decir, 6 más que el MKII.

La mejor manera de hacerse una idea del sonido de un Mellotron es, por supuesto, escuchándolo. Aquí encontraréis una muestra de todos los sonidos más clásicos del instrumento y de algunos grabados recientemente. Otro buen ejemplo es el de este vídeo:

¿CÓMO FUNCIONA?

Vista frontal de un Mellotron MKII: teclados y consola (Fuente: Candor Chasma)

En esencia, el Mellotron es como un reproductor de cintas magnéticas a gran escala. Así, consta de una serie de cabezales encargados de leer el contenido de las cintas, cada uno de los cuales va asociado a una tecla; es decir, en un modelo como el MKII, de dos teclados de 35 teclas, existirán 70 cabezales y 70 cintas, asignándose a cada teca un cabezal y la cinta correspondiente. Estas últimas tienen un ancho de 3/8 de pulgada (¼ en el M300) y tres pistas (dos para el M300) diferenciadas, que pueden ser reproducidas individualmente o en combinación (A+B o B+C, pero nunca A+B+C). A su vez, cada pista suele contener diferentes grabaciones registradas en secuencia, lo que da lugar a los distintos bancos de sonido. El sistema de selección de los mismos se basa, por tanto, en un proceso de rebobinado y avance rápido. Sirva como ejemplo el recurrido MKII: los ocho primeros segundos de una tira de cinta contendrán tres grabaciones separados, (una por pista) mientras que los siguientes ocho segundos contienen otras tres, diferentes, y así sucesivamente. Por tanto, cuando el usuario escoge, usando para ello los mandos instalados en la consola del instrumento, un banco y un sonido particular del mismo, el mecanismo interno del Mellotron, conocido como “Cycling system”, ajusta la posición de de los cabezales y rebobina o avanza la cinta hasta el fragmento deseado.

Vista general del “Cycling System” de un Mellotron M4000 (Fuente: The Magic Mellotron)

No obstante, este complejo sistema se limita a los modelos MKI, MKII, M300  ya que además de incurrir en un mal funcionamiento, repercute en el tamaño del artefacto y por tanto en su facilidad para moverlo. De ahí que modelos posteriores, como el M400, el MKV y el MKVI tengan en su lugar un soporte extraíble donde se alojan las cintas, que si bien ofrece un menor número de sonidos registrados, es más sencillo y fiable además de poder intercambiarse manualmente por otro que contenga distintas grabaciones. El M4000 combina ambos sistemas en un diseño más robusto y optimizado.

Cuando el músico escoge una pista y pulsa una tecla (1) ésta hace bajar un cabezal magnético (2) para juntarlo con su pareja (6), lo que permitirá leer la grabación de la cinta y por tanto, reproducirla. Para que esto suceda, la tecla sitúa el sistema de poleas (3) sobre el tambor en continuo movimiento (5), lo que provocará que la cinta se desplace por los cabezales en forma de W y se almacene, hasta que finalice su reproducción, en el depósito. En este proceso interviene un muelle (7), que ayuda a mantener la tensión de la cinta y que, al dejar el músico de presionar la tecla, devuelve la cinta a su posición original.

Diagrama del funcionamiento del Mellotron (Fuente: Mente Enjambre)

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Interior de un Mellotron M4000 (Fuente: Candor Chasma)

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Interpretación con un Mellotron Novatron T.550 al descubierto. A partir del minuto 7 puede apreciarse su interior y los componentes del instrumento. También podremos ver cómo se efectúa el cambio del soporte con las cintas a partir del minuto 8.

EN EL PANORAMA MUSICAL

Antes que The Beatles, uno de los músicos pioneros en el empleo del Mellotron en la música popular fue Mike Pinder, teclista y fundador de The Moody Blues, quien de hecho se atribuye el haberles enseñado a John Lennon y Paul McCarteney las virtudes del instrumento.

John Lennon tocando un Mellotron MKII (Fuente: Beatlesbook) A modo de curiosidad cabe destacar los experimentos de John Lennon con el mismo, que pueden escucharse haciendo click en este enlace

Pinder, que habría trabajado 18 meses en Streetly Electronics al principio de los 60, empresa que comercializaría por primera vez en la historia el Mellotron, participó en el diseño del mismo y fascinado por su sonido, recurriría a él en todos los aĺbumes de la banda producidos entre 1967 y 1978. Una de las canciones más reconocidas donde el Mellotron tiene una gran presencia es esta Nights in white satin, clásicazo donde los haya. También en Forever afternoon (Tuesday) podemos notar su presencia, protagonista en gran parte del tema.

Además de The Beatles y The Moody Blues, otros grupos populares como The Bee Gees en Every Christian Lion Hearted Man Will Show Youy The Rolling Stones en 2000 light years from home también se decantaron por el instrumento. Incluso David Bowie y Led Zeppelin lo incluirían en Space Oditty y Kashmir respectivamente.

Pero quienes probablemente más recurrieron al empleo Mellotron fueron los pioneros de la escena progresiva de los 70, convirtiéndolo prácticamente en un referente del género, cuando no en un signo de identidad. Así le sucedió a King Crimson, que con temas como In the Court of The Crimson King patentaron su propia personalidad y sonido, visiblemente marcado por el uso del Mellotron. También Genesis, en la memorable Watcher of the skies, o Yes en And you and I, demostrarían el potencial del instrumento.

En definitiva, el Mellotron estuvo muy ligado a la época de finales de los 60 y sobre todo los 70, estando muy presente el género del rock en su sentido más amplio, pero encontrando un uso por excelencia en la vertiente más progresiva.

En la próxima entrega hablaremos de la desaparición del Mellotron y su resurgimiento en la época contemporánea 😉

Un saludo!

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